HIPÓTESIS ACERCA DEL ORIGEN DEL TOPÓNIMO PERALTILLA.  

     Me han pedido redactar un pequeño artículo sobre Peraltilla, tras dar un repaso a las reseñas bibliográficas existentes he decidido escribir acerca del posible origen de este pueblo a partir de evidencias toponímicas. Sin duda, la toponimia (el propio nombre Peraltilla, el de sus partidas rústicas, hitos geográficos, etc.) es un arma de primer orden para el estudioso. Gracias a un nombre podemos remontarnos al origen ibérico, romano etc. de una localidad. De todas maneras, y pese a la complejidad del tema, intentaré dar a este artículo un carácter ameno y didáctico.

            Guiándome por la ubicación de Peraltilla, óptimamente localizada junto a la actual carretera nacional y a los pies de la Sierra de Guara, pensé en un posible origen romano. El Somontano fue en época imperial romana una tierra intensamente poblada. Estas fértiles tierras de benévolas temperaturas estaban cuajadas de villas rústicas, unidas a través de ágiles vías de comunicación. La principal de éstas fue la calzada que unía Ilerda (Lérida) y Osca (Huesca). La misma aparece recogida en el Itinerario de Antonino, documento romano donde se enumeran las rutas de comunicación del Imperio, detallando las mansiones (especie de posadas) del camino, la distancia entre ellas y la longitud total de las distintas vías que surcaban todo el Imperio Romano. Pues bien, esta importante calzada entre Ilerda y Osca sigue un trazado casi paralelo en algunos tramos a la carretera nacional, pero discurre unos 8 kms. Aproximadamente hacia el sur de la misma. Este camino centenario nos ha legado impresionantes vestigios en Pertusa, donde uno casi puede trasladarse 2.000 años atrás entre el trajín de los carros.

            Por lo tanto habría que descartar el origen romano del emplazamiento de Peraltilla, junto a la calzada. Aún así, continué rastreando entre la toponimia para ver si era posible ese germen romano. De la calzada principal partían diferentes caminos secundarios que pudieron estar relacionados con antiguos repartos de tierras. En Berbegal (donde se encontraba la mansio Caum) y en los límites de los términos municipales de Laperdiguera y Torres de Alcanadre, nacían unos caminos que penetraban hacia el Somontano. Ello me llevó a pensar que en el actual término municipal de Peraltilla se localizasen una o varias villae. La toponimia es poco esclarecedora en ese punto, y aunque aparecen topónimos alusivos a características geográficas (El Plano, Campo de la Güega etc.) o a antiguos usos  (El Mallatar); ninguno hace sospechar de un fundamento romano.

            Llegados a este punto, habría que descartarlo. Pero es necesaria una completa labor de prospección arqueológica para la búsqueda y estudio de yacimientos. Sólo así es posible descartar con seguridad una génesis romana de Peraltilla.

            Buscando otras fuentes comprobé que la primera vez que el topónimo Peraltilla (como Petra Alta) aparece escrito es en un documento real de finales del siglo XI, donde el rey Pedro I organiza el término municipal de Barbastro. Así que ya en esos momentos el topónimo guarda relación con la palabra ‘piedra’ haciendo alusión al otero rocoso sobre el que se asienta el casco urbano. Ya en el siglo XII, vuelve a aparecer documentado como Peralta (compartiendo topónimo o nombre con Peralta de Alcofea y Peralta de la Sal). En ese lapsus de 100 años, el nombre de Petra Alta se castellanizó, pasando a Peralta.

            Como la lógica nos indica, los textos medievales tuvieron que transcribir el topónimo ‘petra’ de otro previo; sería insólito pensar que nació espontáneamente en ese momento. ¿Y por qué no se pudo copiar de un topónimo pre-romano?. Y por este camino seguí indagando. Los Celtas fueron pueblos que penetraron desde el centro de Europa a través de los pasos pirenaicos. Se asentaron en la actual Cataluña, valle del Ebro, Alto Aragón, la Meseta, Galicia... Gustaban de levantar poblados en zonas elevadas de fácil defensa y reconocido valor estratégico. Y dentro de estas características se incluiría Peraltilla. Y como resultado de la fusión de algunos pueblos indígenas con los invasores indoeuropeos, surgieron los Celtíberos cuya lengua era de raíces dominantemente célticas. Los Celtas no hablaban latín, sino una lengua de rasgos pre-indoeuropeos donde existía el término ‘kala’ que significaba algo así como ‘piedra’. Y no hay que pensar en una definición de nuestro término ‘piedra’ actual, más bien aludía a amurallamiento, zona de clara defensa. Por lo tanto el topónimo medieval Petra pudo ser una traducción a lengua romance del vocablo celta Kala. De Peraltilla habría que remontar su origen a época celta, pero sin duda el asentamiento de población ha sido continuado desde la Antigüedad a nuestros días; aunque no existan evidencias toponímicas y faltan las arqueológicas para algunos períodos históricos. Por ejemplo en época musulmana, que dejó una profunda huella en nuestra tierra, el topónimo ‘qala’ (castillo, peña) existió. Lo que nos hace pensar que Peraltilla fue en ese momento un asentamiento bien definido sobre un otero.

            Quiero finalizar recordando que esta modesta hipótesis se sostiene solamente sobre evidencias toponímicas, y es necesario un profundo estudio arqueológico para poder llegar a conclusiones históricas 100 % fiables.

Pilar Lisa Subías
Arqueóloga.