50 aniversario de vida religiosa
de Sor Felicitas y Sor Trinidad Budiós Lóriz



Reportaje fotográfico

 

          En este año 2006 se cumple el 50 aniversario de la consagración a la vida religiosa de las Hermanas Felicitas y Trinidad Budiós Lóriz.  Fue el 2 de febrero de 1956 cuando pronunciaron su compromiso.

         El pasado 16 de junio de 2.006, fue la celebración en Peraltilla.  Consistió en una misa en la Iglesia Parroquial de Peraltilla, su pueblo natal celebrada por D. Ramón Badías y D. Angel Noguero. 

         La jornada culminó con una comida en el parque municipal de Peraltilla donde un numeroso grupo compuesto por más de 130 familiares y amigos, en su mayoría peraltillenses las acompañamos en la celebración.  Hubo momentos muy emotivos en la sobremesa cuando el Sr. Alcalde les hizo entrega de sendos diplomas junto con unos obsequios.  En su discurso destacó la importancia que para Peraltilla tiene el contar con dos personas que han dedicado su vida al servicio a los demás y les mostró el agradecimiento y admiración del pueblo de Peraltilla.

   Breve biografía:

       Nacieron en Peraltilla en 1932 y 1936 respectivamente.  Tuvieron una infancia como la de cualquier otra niña por aquella época. Guardan felices recuerdos de aquellos años de la niñez.  Trinidad recuerda con ilusión el año que estrenaron las Escuelas a mediados de los años 40.  Más tarde llegaron los tiempos difíciles; Felicitas tuvo que salir a trabajar a Barbastro, era lo normal en las niñas al llegar a cierta edad.     

      El 27 de junio de 1.951 falleció su madre, Gregoria Lóriz Puyuelo.  Felicitas que entonces tenía 19 años se tuvo que hacer cargo de su hermana Trinidad de 15 años, viviendo juntas en Barbastro. 

         Con el tiempo las hermanas sintieron la llamada de Dios y tomaron la decisión de dedicar su vida a Dios y al servicio a los demás.

         El 11 de febrero de 1.954 salieron de Barbastro hacia el noviciado de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor en Pamplona.  Felicitas tenía 21 años y su hermana 17.  En Pamplona permanecieron durante dos años dedicadas a la oración y formándose para la misión que poco después tendrían que realizar.  El 2 de febrero de 1.956 se consagraban a Dios a través de los Votos. 

 

     
   
 
 

     El destino que les fue asignado estaba en Brasil.  Tras pasar por Peraltilla para despedirse de su padre, familiares y amigos, el día 7 de febrero de 1.956 zarparon desde Barcelona en el barco “Julio César” rumbo al Brasil.  Catorce días duró la travesía. 

         El destino de Felicitas estaba en Río de Janeiro donde permaneció 23 años dedicada al cuidado y formación de niñas y adolescentes en régimen interno.  Su misión también era la de visitar a sus familias y trabajar duro para mejorar su calidad de vida.  También estuvo en las ciudades de Curitiba y Santos con la misma misión. 

   
   
 

    Por su parte, Trinidad desembarcó en el puerto de Santo para trasladarse a su destino en la ciudad de Sao Paulo donde permaneció durante 18 años trabajando muchísimo para mejorar la alimentación de las niñas internas y las dependencias de la casa.  A primeros de 1.974 fue nombrada por sus superioras, junto con otras cuatro Religiosas más, para una Fundación en la ciudad de Uberaba;  allí tuvieron que comenzar desde cero. Formaron un grupo de 120 niñas entre los cinco y los dieciséis años.  Las dificultades del poblado eras muchísimas para cubrir la alimentación, vestido, material escolar, etc.  Pudieron salir adelante mediante la solicitud de ayuda a personas pudientes de Sao Paulo.        
 

 

      32 años permanecieron en Brasil al servicio de la Iglesia y en medio de aquellas pobres y sencillas gentes.  A pesar de las grandes dificultades, penurias y escaseces y de los enormes sacrificios que tuvieron que hacer, los años transcurridos en tierras del Brasil fueron muy felices para ellas.   

         A mediados de 1.987 regresaron a España.  Trinidad confiesa que le costó algo la adaptación después de tantos años fuera. El cambio de alimentación, el clima y sobre todo el idioma.  En Brasil hablaba portugués y había olvidado bastante el castellano. 

         Felicitas es destinada a Murcia y después de algunos años la enviaron a Tarragona.  Su misión, la misma que en Brasil pero muy diferente en el modo de realizarla. 

         Trinidad es destinada a Madrid en una casa para niñas y adolescentes (Casa-Hogar) procedentes de familias desestructuradas.  Desde el año 1.999 está en Zaragoza como voluntaria en un Proyecto de Mujer de Cáritas Diocesana (Taller, Vida Cotidiana y Emigración).  También colabora en su Parroquia, en Catequesis de Primera Comunión y en la preparación de la Liturgia.

         Actualmente, su destino les permite visitar anualmente su pueblo natal de Peraltilla.  En los tiempos actuales la sociedad ha cambiado de manera muy notoria, ellas incluso han dejado de vestir los hábitos propios de las religiosas, pero su tarea sigue siendo la misma y la siguen desarrollando con la misma fe y la misma fuerza que cuando comenzaron.  50 años de servicio a los demás deberían conseguir que todos nos sintamos orgullosos de ellas y sepamos reconocerles la ingente tarea de entrega que han llevado a cabo.

         
   

 

Eduardo Budiós, junio de 2.006